Por - Kaloni

El Glam rock: ¿un cambio en la masculinidad o machismo disfrazado?

Desde los gruesos aullidos de Howlin’ Wolf, las letras con referencias sexuales de Little Richard y los movimientos de cadera de Elvis Presley, los inicios del rock estuvieron fuertemente relacionados con la masculinidad y la sexualidad. Era natural que los jeans y las chaquetas de cuero se convirtieran en un símil del género: la primera, una prenda popular entre la clase trabajadora de la época (en su mayoría integrada por hombres); y la segunda, una pieza hecha de un material popular entre la comunidad BDSM.

Buena parte de esta actitud tenía el objetivo de ir en contra de lo preestablecido y del “buen gusto”, que veía como un enemigo la promiscuidad, y de una generación que buscaba dejar en los más jóvenes una serie de valores que ya no eran vigentes. En la década de los setenta y después en los ochenta este espíritu combativo tomó un particular camino que vio en el glamour un acto de rebeldía. 

Glamour: se puede definir como un atractivo excitante o misterioso, que muchas veces se asocia con la belleza física llamativa, el lujo o la celebridad.

Maquillaje como revolución

Foto: P. Felix/Daily Express/Hulton Archive/Getty Images.

Ya fuera o como chicas adolescentes al estilo de los miembros de New York Dolls, como una caricatura de señoras de clase alta al estilo de Dee Snider de Twisted Sister, o con un estilo andrógino a la David Bowie, de repente el rock fue contra todo lo establecido y comenzó a usar spray, diamantina, terciopelo, zapatos de plataforma, pantalones ajustados y labial, creando el Glam rock.

El glamour se apoderó de los escenarios, los conciertos parecían pasarelas de moda donde los músicos presumían sexualidades alternas y estilos que en esa época estaban reservados a las mujeres, alarmando a la prensa conservadora que advertía que la nueva generación había entrado en una espiral de excesos, sexualidad y falta de disciplina.

Foto: The Rolling Stone.

En muchos sitios estas actitudes continúan siendo revolucionarias en nuestros días y en los setenta era una confrontación directa a la generación adulta. Los padres de buena parte de estos jóvenes habían vivido la lucha en contra del nazismo y los estragos de una guerra mundial; pero para la nueva generación el fascismo parecía haber sido un mal sueño y el nuevo enemigo se encontraba en casa: todo aquel que iba en contra de la revolución.

Los orígenes de la rebelión

En la década de los cincuenta, controversiales investigaciones habían puesto dudas sobre la sexualidad de los hombres. El conocido Informe Kinsey (titulado Comportamiento sexual del hombre), en 1948 había publicado las preferencias y experiencias sexuales de 12 mil hombres. En el texto se informaba que la mayoría de los hombres se masturbaba (incluso al estar casados) e incluso el 38.7 % de los encuestados de entre 36 y 40 años dijeron haber tenido una relación con alguien de su mismo sexo; datos sorprendentes para una sociedad que se terminaría escandalizando por los movimientos de cadera de un joven de Mississippi.

Años más tarde, la segunda ola del feminismo se enfocó en problemas relacionados con los derechos reproductivos, sexualidad y, sobre todo, en las esferas de la sociedad dominadas por un sistema patriarcal, cuestionando todos los valores machistas que habían prevalecido por años en la sociedad.

Por si fuera poco, la clase media comenzó a adquirir fuerza y con ella el consumismo, de repente la mayoría de los hombres tenían la posibilidad de adquirir nuevos productos. De esta manera, la industria de la moda, que hasta ese tiempo tenía el estereotipo de estar reservada para las mujeres, comenzó a centrar su atención en sus clientes masculinos, sobre todo en múltiples prendas unisex, estilos que comenzaron a abrir una masculina alterna. El mundo estaba cambiando y el rock no estaba exento.

Deconstruyendo la masculinidad

Cortesía de Music Box Films para The Rolling Stone.

Si las generaciones anteriores venían de una sociedad militarizada y disciplinada, el rock iría contra toda esta idea. Los Beatles comenzaron a utilizar el cabello largo y con su disco Sgt. Pepper ‘s Lonely Hearts Club Band abrazaron completamente el estilo multicolor de la psicodelia; mientras que los Rolling Stones, a través de Mick Jagger, se presentaron como uno de los mayores rechazos de la masculinidad convencional en los escenarios.

La evolución natural de esta tendencia llegó con David Bowie, quien dio origen a su personaje Ziggy Stardust, una estrella andrógina bisexual del espacio que es mandada a la Tierra para pregonar un mensaje de esperanza. Mientras que los coloridos y originales trajes de los miembros de Slade brindaron una moda alterna y la actitud punk de New York Dolls sumaron a la actitud rebelde del movimiento.

Así fue como la masculinidad que por años había dominado la cultura comenzó a ser combatida por medio de varios artistas que les mostraron a miles de personas, comunidades, estilos y actitudes que antes habían permanecido ocultas.  

De un momento a otro, los ídolos del escenario de los jóvenes mostraron una masculinidad completamente alterna: con cuerpos andróginos, prendas que aparentemente eran exclusivas de las mujeres y maquillaje para resaltar el glamour.

Los problemas del glam

Si bien los artistas glam adoptaron una masculinidad diferente, la escena mantuvo varias actitudes machistas propias de su tiempo. El punto más obvio es la falta de mujeres, si bien en el rock esta ausencia es una constante, llama más la atención en este tipo de movimientos en los que se buscaron romper estereotipos. Aunque artistas como Suzi Quatro decidieron invertir el rol de géneros al asumir un estilo sobrio y que negara varios aspectos reservados a la feminidad.

Es claro que artistas como David Bowie estaban convencidos de la necesidad de nuevas masculinidades y del combate al machismo. Sin embargo, múltiples bandas parecieron adoptar al glam como una moda, sin pensar del lugar del que provenía, y continuaron con las tendencias machistas de la época.

A través de letras de canciones y actitudes hacia las seguidoras, especialmente hacia las llamadas groupies, varios grupos y artistas sin importar sus prendas y maquillaje continuaron exhibiendo actitudes machistas, ya sea desestimando las experiencias de las mujeres, ridiculizando los elementos del otro sexo, asumiendo posturas homofóbicas o sexualizando a toda figura femenina.

El glam rock se trató de un movimiento revolucionario que intentó cambiar los tropos de su tiempo atacando directamente al status quo del que fueron resultado, pero al final, en muchas ocasiones, no pudo liberarse del sistema que en un principio comenzó a combatir.

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